CAPÍTULO — El padre vuelve a respirar
Ernesto apenas había cruzado la puerta de salida cuando Felipe, siempre un paso detrás pero con la actitud de quien se cree imprescindible, aceleró el paso para ponerse junto a él. Llevaba la campera del enfermero colgada del antebrazo y el estetoscopio mal acomodado, como si fuese más un accesorio teatral que un instrumento real, y miraba a todos lados con ese aire de cuidador profesional que se toma muy en serio su papel… aunque nadie se lo tome en serio