CAPÍTULO — Tomar el mando sin levantar la voz
Samuel cruzó la entrada del Hotel Casino Castro con una sensación extraña en el pecho, una mezcla de responsabilidad, memoria y una incomodidad que no venía del lugar en sí, sino de todo lo que ese lugar representaba, porque nunca había sido ajeno al mundo hotelero, pero el sonido constante de las máquinas, las luces que parpadeaban sin descanso y ese murmullo metálico de las tragamonedas le despertaban una fobia silenciosa que no era suya del todo