Capítulo — Regreso con fuego
La lluvia empezaba a caer de nuevo sobre la piscina cuando Samuel llegó al hotel.
El guardia apenas alcanzó a anunciarlo.
—¿Señor Samuel, usted tiene permiso para entrar?
—Victoria me llamó.
—Entonces puede pasar, amigo —le dijo el guardia, dándole un apretón de mano—. Ojalá vuelvas, se te extraña.
—Gracias.
Entró rumbo a la piscina, donde le avisaron que ella estaba.
Victoria seguía allí, con el rostro mojado y las lágrimas confundidas con las gotas del ciel