Capítulo 25. Más que un juego
El espacio dispuesto para la enfermería era apenas una carpa improvisada con sábanas blancas. El olor a desinfectante y el murmullo de voces contrastaba con los gritos de victoria que aún se escuchaban desde la cancha.
Uno de los padres del comité, fisiatra de profesión, palpaba con cuidado la rodilla de Mauricio y le hacía movimientos a su pierna, mientras la enfermera escolar le hacía preguntas rápidas.
— ¿El dolor es punzante o constante?
—Punzante… insoportable —respondió él, con u