Mi primer amor.
El teléfono que Anya tenía en la mano pesaba más de lo normal. No por su tamaño ni por el material, sino por lo que significaba. Edward se lo había comprado. Era un regalo elegante, como todo lo que él le obsequiaba. El simple hecho de mirarlo le causaba nostalgia y un nudo en su garganta que no podía disipar.
Edward seguía siendo su esposo, y aunque ella ya no estaba en su casa y no planeaba regresar, hacer una llamada a Alan desde ese celular le parecía incorrecto.
Casi como si estuviera sien