Layla recibía dinero de Margot con regularidad, una suma que, en teoría, debía administrarse con cautela. Sin embargo, se encontraba alojada en un hotel cuyos gastos estaban siendo cubiertos con el dinero de Vidal, de modo que aquel ingreso adicional se le volvía superfluo.
Lejos de ahorrarlo para algo realmente necesario, lo gastaba sin demasiada reflexión, comprando ropa nueva, accesorios y caprichos que le permitían sostener una apariencia que no coincidía con su realidad.
Aquella mañana est