C263: El cuerpo de Layla.
Ámbar salió de la habitación, pero antes de avanzar por el pasillo, se detuvo sin girar la vista hacia atrás.
—Raymond… —pronunció.
—¿Qué sucede? —preguntó él, atento.
—La bebé...
Raymond comprendió al instante y asintió con seriedad.
—Yo me encargo —respondió—. Te la entregaré. Espera aquí y no entres de nuevo a la habitación.
Raymond se internó nuevamente en el cuarto. El llanto del bebé continuaba, agudo y constante. Él tomó a la pequeña con cuidado, la sostuvo contra su pecho y se acercó a