León
La oscuridad de mi habitación parecía menos opresiva esa noche, aunque mi mente no encontraba descanso. Los fragmentos de recuerdos y secretos se entrelazaban en un caos imposible de desenredar, y yo sabía que el tiempo para esconder la verdad se estaba acabando. Los espejos, esos malditos espejos, eran la clave, pero también la trampa que amenazaba con devorar todo a su alrededor.
Sentado en el borde de la cama, repasaba una y otra vez las palabras que Ethan me había dicho. Su mirada, me