Sombras al acecho
El frío de la madrugada se colaba por cada rendija de la habitación, pero Ana no sentía el frío. En su pecho ardía un fuego inquietante, una mezcla indomable de miedo y determinación que la mantenía despierta, como si el cuerpo le rogara descansar pero la mente no se lo permitiera. La última semana había sido un torbellino incesante de imágenes fragmentadas, voces susurrantes y sombras que la acechaban en cada rincón, sin tregua.
Había algo distinto esta vez. Algo que no se po