La sombra del Círculo
La noche se había cerrado como un manto pesado sobre la ciudad. La lluvia había cesado, pero el aire seguía frío y denso, cargado con un aroma metálico que me hizo apretar la mandíbula. Ana estaba a mi lado, sus dedos entrelazados con los míos, temblando apenas, aunque su mirada brillaba con una mezcla de determinación y miedo. El viento arrastraba hojas secas por las aceras, y a lo lejos, las luces amarillentas de los faroles parpadeaban como si también quisieran advertir