Mundo ficciónIniciar sesiónEn el Inframundo un demonio puede estar atrapado por siglos hasta que en la tierra sea engendrada su destinada, que cuando llegue a su edad adulta le ayudará a materializarse en el mundo de los humanos. Mientras eso pasa, ella será cuidada por la secta del demonio que la espera con ansias para llevar a cabo el ritual. Pero esto se complica cuando la iglesia católica y los cazadores de estos demonios intentan meterse en su camino.
Leer más—Ares — susurro emocionada, girándome hacia el dueño de aquella profunda voz, antes de comenzar a acercarme a él con rapidez para abalanzarme a sus brazos, rodeando su cintura con mis brazos y presionando mi rostro a su pecho con una sonrisa enorme en mi rostro.Ares no duda en enredar sus musculosos brazos a mi alrededor cuando me tiene pegada a su cuerpo, rodeando mis hombros con un brazo y llevando su otra mano a mi cabeza para presionarme suavemente a su pecho.Es tan alto que no llega ni a rodearme la cintura.Inhalo profundamente su exquisito aroma a él y meto mis manos en su camiseta sin mangas deportiva, tocando la piel de su espalda baja como tanto ansían mis dedos y logrando que Ares se estremezca levemente.—¿Me extrañaste? — pregunta con suavidad sobre mi coronilla, antes de dejar un suave beso en mi cabello y comenzar a darle órdenes a los minions a mi espalda, lo cual ignoro mientras me embriago de él.Claro que lo extrañe.Han pasado exactamente treinta y dos tensas y e
Ni una maldita gota de sudor transpiran sus cuerpos. Y yo parezco recién salida de la ducha.—Su salud y su seguridad nunca son algo absurdo, mi señora. Lord Ares nos ha ordenado entrenarla para saber defenderse y el doctor Drexler ha pedido que ponga en movimiento su brazo herido para evitar malas cicatrizaciones. La sangre demoníaca que el feto le provee es suficiente para curarla con más rapidez que la de ningún otro humano, pero no es milagrosa, también debe poner de su parte y ayudar en el proceso de curación, mi señora — Aitor repite las mismas palabras que dijo al menos ocho veces cada vez que le decía que esto es estupido.—Vamos, pequeño tornado, ¿no quieres aprender a patear nuestros culos? — Troian intenta animarme de otra manera, tendiéndome una mano para ayudarme a levantar y llamándome por ese estúpido apodo que me puso luego de que yo lanzara el tablero de ajedrez al suelo cuando me ganó horriblemente hace unos días.Pondré de excusa a las hormonas por ese hecho.Suelto
Está claro que la empatía es algo con lo que Ares no nació.—Estamos dentro — dictamina con frialdad Ragnar, luego de unos segundos que parecen eternos —. Pongo a disposición la ayuda del cuarenta por ciento que por ahora dispongo de los integrantes de la secta segunda y de mis hermanos y yo para acabar con esto de una vez por todas — declara.Varios suspiros colectivos se escuchan en la sala y aquellas palabras parecen ser todo lo que Ares necesita escuchar para tomar mi cintura y obligarme a comenzar a caminar con él hacia la salida de la habitación mientras Ragnar sigue hablando.—Pero tengo peticiones que demandar — exige el susodicho, al cual dejo de escuchar cuando Ares me saca por las puertas dobles -seguido por Troian y Aitor- y me deja en el pasillo.Intento resistirme a su forma de sacarme de allí, pero él simplemente me ignora y tan solo me obliga a mirarle cuando las puertas se cierran a sus espaldas, sacándome un bufido molesto y obligándome a dedicarle una mirada expecta
Maldición.—Tampoco quiero conseguir más territorio, ya que todos los malditos Estados Unidos y México me pertenecen. Así que dime, ¿de qué mierda me sirve matar a Calliope y Charles D'Alesso, poniendo en peligro a mi propia destinada y a mis hombres? ¿Eh? Ilumíname — exige con dureza, golpeando la enorme mesa frente a él y haciendo crujir la madera debajo de sus palmas.Todos parecen a punto de abalanzarse contra todos y el ambiente se llena aún más de tensión cuando Troian y Aitor se posicionan a nuestras espaldas para apoyar a Ares, haciéndome reaccionar por fin y levantarse para interponerme entre los estúpidos hombres que no dejan de comportarse como adolescentes idiotas.Ya fue suficiente de su estúpida competencia de meadas.Enojada, posiciono mi cuerpo frente al de Ares y le doy la espalda, dedicándole una mirada molesta a Ragnar, quien no duda en mover su atención a mi y observarme con sorpresa por mi repentino movimiento.Ignorando el gruñido de advertencia que Ares suelta a
La tensión es demasiado espesa entre los hermanos D'Alesso y Ares mientras todos nos encontramos en una enorme habitación, sentados en una mesa redonda en la que, fácilmente, podrían sentarse veinte personas, pero en la que solo nos encontramos nosotros cinco, Aitor, Troian y dos hombres que dicen ser del consejo. Sea lo que sea que eso signifique.Aún tengo muchas cosas que preguntarle a Ares.Mi pierna sube y baja con nerviosismo mientras observo y escucho atentamente a los fornidos hombres que se presentaron como Enzo y Anthony, quienes se encuentran explicándole a los hermanos todo lo referente a las almas hermanas y lo que ello conlleva.—¿Por qué mierda nunca dijeron nada sobre esto? — escupe Caden con sorna, paseando su mirada entre los dos hombres de La Corte, los cuales ni siquiera se inmutan de la mirada oscurecida que el ojiazul les está dedicando.—No hizo falta hacerlo hasta ahora. Es casi imposible que este tipo de casos suceda, solo han pasado dos veces y fueron totalme
—Han asesinado a Calliope D'Alesso, su cuerpo fue encontrado hace unos momentos en la habitación contigua a la de su despacho, milord — avisa Troian de manera acelerada, demostrando una tensión que me pone los vellos de punta.Maldición.**Ares mantiene firmemente agarrada mi mano mientras caminamos por los largos pasillos blancos del Panteón, luego de haber verificado exhaustivamente por las cámaras dentro de la habitación que ningún intruso seguía allí.Durante largos minutos de tensión en los que las tres chicas me miraban de manera incómoda y bajaban su mirada con sus mejillas sonrojadas cada vez que nuestras miradas se cruzaban ocasionalmente, Ares, Troian y Aitor se mantuvieron dando órdenes a diestra y siniestra a través de sus teléfonos, avisando del ataque y mandando a sus hombres en busca de los intrusos."Su cuerpo aún está caliente."Mi estómago se revuelve al pensar en aquellas palabras que soltó Aitor cuando Ares comenzó a pedir explicaciones a los gritos, perdiendo los
Último capítulo