Mundo ficciónIniciar sesiónEn el Inframundo un demonio puede estar atrapado por siglos hasta que en la tierra sea engendrada su destinada, que cuando llegue a su edad adulta le ayudará a materializarse en el mundo de los humanos. Mientras eso pasa, ella será cuidada por la secta del demonio que la espera con ansias para llevar a cabo el ritual. Pero esto se complica cuando la iglesia católica y los cazadores de estos demonios intentan meterse en su camino.
Leer másUna corta y ronca risa escapa de sus labios ante mis palabras y mi sexo sufre otro espasmo a causa de aquella sexy melodía que tanto me vuelve loca cada que la escucho. Sus manos bajan a mi culo cuando me siente apretar su miembro aún en mi interior y la dureza de su miembro me saca un pequeño gemido cuando le siento engrosarse de nuevo.Nunca deja de estar duro y dispuesto el condenado.—No sabe cómo me pone que le guste marcar territorio, futura señora Maxwell. Luciría orgulloso sus marcas en cualquier momento, no hace falta llevarme a una playa — habla con ronquedad, obligándonos a sentarnos sobre la cama, conmigo a horcajadas de su regazo y con sus brazos rodeándome de forma posesiva mientras sus manos toman mi culo y me hacen balancearme sobre su miembro lentamente —. Saldré sin camiseta todos los días si eso es lo que quieres — susurra contra mi oído.Una sonrisa tonta se posiciona en mis labios al escucharle llamarme de aquella forma y escondo mi rostro en su cuello cuando los
—Estab... ah... estábamos en... ah... en una playa — hablo entre jadeos y gemidos, me muerdo el labio para no gritar vergonzosamente cuando uno de sus dedos baja hacia el agujero debajo de mi canal y lo delinea tentativamente, provocándome —. Tu me hacías tuya... ah... sobre la arena — jadeo cuando introduce su falange humedecido por mis jugos en mi apretado agujero mientras su lengua folla mi canal encharcado y su pulgar aumenta las caricias sobre mi botón erógeno.«... dentro del agua... ah... contra las palme... — me interrumpo cuando la lengua de Ares se alarga por fin y me lleva al tan ansiado orgasmo, sin dejar de meter y sacar su largo dedo de mi agujero trasero y de remover el pequeño montículo debajo de su pulgar.Grito ahogadamente y me arqueo cuando la calidez explota en mi bajo vientre y sigue latente mientras sus caricias no cesan y, en cambio, disfruta de las contracciones de mis músculos alrededor de su lengua y dedo, absorbiendo con ahínco la humedad de mi deseo por él
Ares.En estas dos semanas, su nombre ha infestado mi cerebro y ya se niega a abandonarme si quiera un momento. Me obliga a pensarle cuando no está conmigo, a adorarle cuando me tiene en sus brazos y a desearle cuando me folla como sólo él sabe.Sus caricias, sus besos, sus actitudes posesivas y obsesivas. Todo me tiene tan inmersa en él que el tiempo pasa y se escurre entre mis dedos sin yo darme cuenta. Sin ser consciente de que, a cada minuto qué pasa, la amenaza se vuelve más contundente y peligrosa. Más corrosiva.Noto a Ares cada vez más tenso, pensativo. En estas dos semanas, su tiempo se ha dividido en mi y en estrategias. Mientras nuestro enemigo se acerca cada vez más a su hora de ser revelado y destruido, nuestro vínculo crece y el deseo de Ares de tenernos a salvo y de destruir cualquier tipo de amenaza que atente con nuestras vidas lo mantiene con un brillo constante en sus ojos de ansias de sangre y con su actitud cada vez más retraída y seria.He descubierto que le gust
—Ares — susurro emocionada, girándome hacia el dueño de aquella profunda voz, antes de comenzar a acercarme a él con rapidez para abalanzarme a sus brazos, rodeando su cintura con mis brazos y presionando mi rostro a su pecho con una sonrisa enorme en mi rostro.Ares no duda en enredar sus musculosos brazos a mi alrededor cuando me tiene pegada a su cuerpo, rodeando mis hombros con un brazo y llevando su otra mano a mi cabeza para presionarme suavemente a su pecho.Es tan alto que no llega ni a rodearme la cintura.Inhalo profundamente su exquisito aroma a él y meto mis manos en su camiseta sin mangas deportiva, tocando la piel de su espalda baja como tanto ansían mis dedos y logrando que Ares se estremezca levemente.—¿Me extrañaste? — pregunta con suavidad sobre mi coronilla, antes de dejar un suave beso en mi cabello y comenzar a darle órdenes a los minions a mi espalda, lo cual ignoro mientras me embriago de él.Claro que lo extrañe.Han pasado exactamente treinta y dos tensas y e
Ni una maldita gota de sudor transpiran sus cuerpos. Y yo parezco recién salida de la ducha.—Su salud y su seguridad nunca son algo absurdo, mi señora. Lord Ares nos ha ordenado entrenarla para saber defenderse y el doctor Drexler ha pedido que ponga en movimiento su brazo herido para evitar malas cicatrizaciones. La sangre demoníaca que el feto le provee es suficiente para curarla con más rapidez que la de ningún otro humano, pero no es milagrosa, también debe poner de su parte y ayudar en el proceso de curación, mi señora — Aitor repite las mismas palabras que dijo al menos ocho veces cada vez que le decía que esto es estupido.—Vamos, pequeño tornado, ¿no quieres aprender a patear nuestros culos? — Troian intenta animarme de otra manera, tendiéndome una mano para ayudarme a levantar y llamándome por ese estúpido apodo que me puso luego de que yo lanzara el tablero de ajedrez al suelo cuando me ganó horriblemente hace unos días.Pondré de excusa a las hormonas por ese hecho.Suelto
Está claro que la empatía es algo con lo que Ares no nació.—Estamos dentro — dictamina con frialdad Ragnar, luego de unos segundos que parecen eternos —. Pongo a disposición la ayuda del cuarenta por ciento que por ahora dispongo de los integrantes de la secta segunda y de mis hermanos y yo para acabar con esto de una vez por todas — declara.Varios suspiros colectivos se escuchan en la sala y aquellas palabras parecen ser todo lo que Ares necesita escuchar para tomar mi cintura y obligarme a comenzar a caminar con él hacia la salida de la habitación mientras Ragnar sigue hablando.—Pero tengo peticiones que demandar — exige el susodicho, al cual dejo de escuchar cuando Ares me saca por las puertas dobles -seguido por Troian y Aitor- y me deja en el pasillo.Intento resistirme a su forma de sacarme de allí, pero él simplemente me ignora y tan solo me obliga a mirarle cuando las puertas se cierran a sus espaldas, sacándome un bufido molesto y obligándome a dedicarle una mirada expecta
Último capítulo