El embarazo gemelar avanzaba, pero no sin sus desafíos. A las veintiocho semanas, Charlotte comenzó a sentir contracciones leves pero persistentes y una molesta presión en la parte baja del vientre. Preocupada, llamó a su obstetra, quien, tras una consulta rápida, fue contundente: "Reposo absoluto en cama, Charlotte. Nada de trabajo, nada de paseos, nada de cargar a Sophie. O te quedas quieta, o tendremos que hospitalizarte para monitorizarte".
El pánico se apoderó de ella. ¿Reposo absoluto? ¿C