Cinco años después.
El jardín de la casa en Martha's Vineyard era un campo de batalla de risas y energía desbordante. Bajo la luz dorada del atardecer, tres niños correteaban entre los rosales, sus voces creando una cacofonía feliz.
Sophie, con sus siete años y una dignidad de hermana mayor que se le caía a pedazos, intentaba dirigir un juego de policías y ladrones. —¡Luca, no corras hacia el agua! Isabella, ¡ese es mi bastón de mando!
Luca, un torbellino moreno de cuatro años con los ojos trav