El pequeño apartamento de Charlotte en Brooklyn bullía de una vida que no conocía desde antes de la muerte de Noah. Pero esta vez, el bullicio no era una intrusión, sino un cálido manto de solidaridad. Era el primer cumpleaños de Sophie, y contra todo pronóstico y protocolo de su nueva y gélida relación co-parental, la familia Rinaldi había invadido el espacio con una alegría tan expansiva que era imposible de contener.
Fiorella estaba al mando de la cocina, armada con cacerolas de *ragú* y ban