Angèle
La entrevista es un duelo. Néron Valesco lanza sus preguntas como dardos precisos, incisiones, diseñadas para poner a prueba mis conocimientos, sí, pero sobre todo para medir mi resistencia bajo presión. Su despacho, una mole de cristal y acero en la última planta, parece una cámara de aislamiento donde el silencio solo se rompe con el filo de su voz. Yo respondo con una seguridad calculada al milímetro. Cito cifras de memoria, tendencias de mercados emergentes que sé que le interesan, y