La puerta de roca se cerró detrás de ellos con un estruendo que hizo temblar el pasadizo. El eco retumbó por las paredes húmedas, casi orgánicas, como si el túnel respirara. Luca no se detuvo; cargaba a Serena contra su pecho, sintiendo su peso debilitado y el temblor irregular de su respiración.
La iluminación era mínima: antorchas viejas que Adriel había colocado años atrás, conectadas a un sistema eléctrico artesanal que nadie salvo él sabía reparar. Algunas luces parpadeaban, otras directam