El regreso de Serena al campamento fue recibido con una mezcla de alivio y tensión. Su ropa estaba sucia y rasgada en varios lugares, la adrenalina de la misión la mantenía alerta a pesar del agotamiento. La caravana, una fortaleza móvil de última generación, resplandecía bajo la luz de las linternas, su estructura de acero y sus ventanas polarizadas la hacían parecer impenetrable. Serena, con la mente clara y el cuerpo cansado, se sentó frente a la cama donde Dante, inmovilizado por sus herida