El sonido de los motores todoterreno rasgó el silencio de la noche, y el polvo que se levantaba detrás de las motos era un símbolo de su huida. Iván y Mikko, dos hombres que habían pasado toda su vida sirviendo al Zhar, ahora huían en la oscuridad, con sus vidas dependiendo de una mujer a la que acababan de conocer. La adrenalina de la pelea aún fluía por sus venas, pero la confusión era un peso mucho más pesado.
Iván, un hombre de pocas palabras y una lealtad inquebrantable, se movía por el ca