La tarde cayó lenta, y el búnker comenzó a vibrar con una energía distinta. Iván había regresado con noticias claras: los hombres leales a su padre aceptarían reunirse con Serena. Aun así, el ambiente estaba cargado de expectación, como si todos contuvieran la respiración.
Serena se encontraba de pie junto a la mesa central, su mano descansando sobre el borde metálico, los dedos tamborileando con nerviosismo. Había soñado con este momento muchas veces, pero ahora que era real, la ansiedad la co