Cuando el silencio empieza a mentir
El silencio dejó de ser neutral.
En la fortaleza, ya no significaba control: significaba vigilancia. Cada pasillo, cada cámara, cada rutina había sido revisada tres veces, y aun así Dante sentía lo mismo que antes de una emboscada mal calculada: alguien respiraba donde no debía.
Zhar no se equivocaba en esas cosas.
—No hay más accesos fantasma —dijo Ekaterina finalmente—. Cerré todo lo que podía cerrarse sin colapsar el sistema.
—Entonces no está entrando —re