Carlos estaba sentado en la sala junto a Isabela, disfrutando de un momento tranquilo después de un largo día. Él tomó su taza de café y la miró con una sonrisa.
—Hoy ha sido un día largo, pero verte aquí hace que todo valga la pena —dijo Carlos, acariciando la mano de su esposa.
Isabela sonrió y estaba a punto de responder cuando la puerta principal se abrió. Óscar y Emma entraron con su porte elegante de siempre.
—Buenas noches —saludó Óscar con su tono solemne de siempre.
—Buenas noches —res