Camila terminó sus clases de modales agotada pero aliviada. Miró a su madre y a su pequeña hermana, quienes la esperaban en la sala con expresiones de entusiasmo.
—¿Y bien? —preguntó su madre—. ¿Qué te parece si salimos un rato? Nos vendría bien tomar aire fresco y distraernos un poco.
Camila sonrió, animándose con la idea.
—Sí, mamá. Vamos a dar un paseo, lo necesitamos.
Justo cuando estaban a punto de salir por la puerta principal, el chofer, un hombre corpulento de mediana edad con una actit