Ricardo salió directamente de la oficina de Alejandro con una misión clara: asegurarse de que el informe de Camila desapareciera antes de que Andrés pudiera meter las manos en él. Sabía lo astuto que era Andrés y lo mucho que le encantaba encontrar puntos débiles para manipular a su primo.
Se dirigió al archivo central de la empresa, un lugar discreto pero esencial, donde se guardaban todos los expedientes de los empleados. Al entrar, saludó con una sonrisa profesional a la encargada del área.