Capitulo 1

Emilia Morgan

Salgo de la sala de torturas mientras sentía el líquido tibio correr por mi espalda y brazos. Camino por el pasillo saliendo por el interior de la bodega y varios al verme se inclinan levemente.

Subo a la oficina de mi padre y entró sin tocar, estaba hablando con mi tío cuando irrumpo en la oficina.

-Solo te dejamos en la sala de torturas-dice papá al verme

-Estaba aburrida-me siento en el sofá

-Explica tu aburrimiento-dijo mi tío sonriendo

Sonrió de lado ligeramente mientras alcanzaba mi celular, papá me lanza una toalla la cual me llega a la cara y bufo mientras la dejo aun lado.

-Será mejor que no llegues a casa así, tu madre te mataría-dice papá

-Mamá me ama-le sonrio

-Aja, pero casi me dio una paliza hace un mes por llegar contigo llena de sangre-dice mientras bebe de su trago

Encojo mis hombros mientras revisaba mi celular, el olor a la sangre rodeaba mis fosas nasales.

-¿Tomaste los medicamentos?-pregunta papá

Lo miro de reojo y niego sin responder nada más.

-Tómala antes de que te salgas de control-dice papá

-No la traigo conmigo-respondo

-Sabes que debes de andar con ella-me regaña

-Lo se pero se me olvida-encogí mis hombros

Niega lentamente mientras que abría un cajón, me lanza un bote de pastillas y lo atrapó rápidamente. Tío Chris se ríe por mis reflejos y bebe de su vaso.

Abro el bote de pastillas y meto dos en mi boca, las tragó con dificultad y dejó el bote aun lado. Un mensaje de Sebastian, el hijo de uno de los socios de mi padre llega a mi teléfono.

Sebas🤙

Mis padres irán a ver a los tuyos

16:38pm

¿Deseas pasar a mi casa y divertirnos?

16:38pm

Llegó en un rato

16:39pm

Me pongo de pie dejando mi celular en el bolsillo de mi pantalón y tomó la chaqueta del sofá.

-Me voy-aviso

-¿Dónde?-pregunta papá

-Por ahi-respondo

-Parece que la pequeña tormenta tiene que ir a ver a su novio-se burla mi tío

-No tengo novio-gruño

-¿Irás a casa de Sebastian?-pregunta papá

-Quizás-encogí mis hombros y salgo de la oficina, bajo las escaleras y camino a la entrada, salgo de la bodega dejando que el sol golpee mi rostro, me quejo mientras camino a la auto.

Abro el maletero y tomó la ropa de cambio que siempre traía, me cambio sin vergüenza alguna. Pocas personas venían por esta zona por los rumores de narcotráfico.

Me subo al auto y salgo de la zona para adentrarme a la autopista, debía de ir al piso primero para poder darme un baño y sacar el olor a sangre de mi cabello.

Aceleró provocando que el motor haga ruido. Paso los autos mientras que tenía la música a todo volumen.

Soy la primera hija del matrimonio de mi madre y mi padre. Fui procreada gracias a una noche de fiesta que tuvieron mis padres sin siquiera conocerse. Años después conocí a mi padre pero no de la mejor manera.

Fui ex paciente de Oncología gracias al Leucemia que padecí teniendo solo unos años de vida, era una niña que ni siquiera había ido a su primer año de preescolar cuando ingrese a hospitales en busca de una cura, pero me salvé gracias a la médula de mi padre que fue el único que aceptó ayudarme sin siquiera conocerme o confirmar que era su hija.

Era hermana mayor de dos gemelos, Jared y Scarlett de diecinueve años, teníamos cinco años de diferencia entre nosotros. No siempre fue agradable esa diferencia por las diferentes etapas que nos tocó llevar en casa.

Jared era más sádico como mi tío, pasó mucho tiempo con mi tío y papá cuando mamá dio la autorización para que se adentrará a la mafia por definitivo, no solo llevaba la sed de matar y divertirse con los prisioneros en las celdas sino que también tenía ese sensación de siempre llevar sangre en sus manos.

Scarlett era más pacífica pero tenía su límite, aunque no le gustaba demasiado la mafia, ella es más como mamá respecto a este mundo, le gustaba estar estudiando o saliendo con sus amigas pero aun así llevaba la misma sed que su gemelo aunque podía controlarla.

Papá y mamá llevan casados ya dieciocho años, tenía solo seis cuando ellos se casaron y mamá pasó a ser la esposa oficial de mi padre.

Me adentro a la ciudad de Los Ángeles nuevamente y conduzco hacia el piso, al llegar ingreso al aparcamiento y dejó el auto ahí para luego bajar. Subo al último piso y abro la puerta del piso.

-¡Jared deja de tomar mis cosas!-grita mi hermana menor

-¡No las he tomado!-se defiende Jared

Cierro la puerta tras de mí mientras dejaba mis cosas en la encimera, camino hasta llegar a la sala la cual daba una vista hacia la ciudad.

-¿Se podría saber por qué gritan?-pregunto

-Jared ha vuelto a tomar mis cosas-gruñe Scarlett

Scarlett me mira con unos ojos verdosos como los de mi madre, unas pecas cubrían sus pómulos y mejillas, el cabello pelinegro caía por sus caderas por lo largo que le gustaba mantenerlo.

-No las he tomado-entra Jared a la sala solo con un pantalón dejando su torso desnudo. El y papá compartían gran genética respecto al cuerpo, el cabello pelinegro lo traía desordenado mientras que un aro decoraban su labio inferior-. Vienes con olor a sangre-sonrió de lado

-Lo sé-respondo

-¿Papá volvió a dejarte jugar con los prisioneros?-pregunta Jared-. Injusto, voy a reclamarle, no me dejaron jugar con ellos ayer.

-No me dejo-respondo-. Solo me escabullí en la sala de torturas-sonrió

Jared bufa y Scarlett solo niega, sonrió de lado mientras caminaba a mi habitación pero me detengo al no ver a mi madre.

-¿Dónde está mamá?-preguntó mirando fijamente a mis hermanos

-Mamá ha bajado al piso de tía Valentina-responde Jared-. Según ellas debían hablar algo muy importante

-Vale

Entro a mi habitación cerrando la puerta tras de mí, me desprendo la blusa quedando en sujetador deportivo, camino al baño para darme un buen baño y quitarme de encima la sangre.

Mi ducha dura alrededor de diez minutos o quince minutos más o menos, al salir me enrollo en una bata de baño y busco en mi armario que usar. Me coloco un top ajustado con unos Jens dejando mi abdomen descubierto, tomó una camiseta de cuadros y me la coloco. Peino mi cabello y me hidrato la crema. Al salir de la habitación camine a la sala donde mi madre estaba con Scarlett.

-¿Vas a salir?-pregunta mamá al verme

-Iré a casa de Sebastian, no le digas a papá-le sonrio

-A tu padre no le gusta que vayas, ya sabes que no desea aceptar el compromiso de la familia de Sebastian-dice mamá

-No me casaré, no porque me de un polvo con él voy a casarme

-¿Dónde está tu padre?-pregunta

-¿Dónde crees que estará mamá?-pregunta Scar sonriendo-. Emilia llegó sola

-¿Hiciste algo?-mamá enarca una ceja

-No

Tomo mis cosas y beso la mejilla de mi madre antes de salir del piso, bajo al aparcamiento y me subo a mi auto, me aseguro de tener las armas de la guantera cargadas por cualquier atentado que podría sufrir.

Conduzco a toda velocidad a casa de Sebastian la cual era una casa ubicada en una privada, algo para cubrir la vida de sus padres. Al estar ya en ella aparcó frente su gran casa y me bajo del auto.

Toco la puerta y una de las del servicio me recibe, le avisa de mi llegada a Sebastian que viene por mi al minuto.

Sebastian era el primogénito de su familia, lo conocí gracias a una fiesta de la mafia, fue a la primera que asistí y tenía solo cuatro, mis padres eran amigos y socios de los suyos generando que pasamos juntos.

Él tenía veintisiete años, era tres años mayor que yo.

-¿Estabas en la bodega con tu padre?-pregunta Sebas cuando entramos a su habitación

-Si-respondo-. Me divertí un poco-sonrió de lado

-¿No que te habían prohibido matar a los rehenes?

-No lo mate, solo lo deje algo herido-me defiendo

Sebas solo se ríe mientras se estira en su cama, me acomodo a su lado mientras que mantenía su mirada fija en mi.

-¿Por qué tus padres verán a los míos?-inquiero

Para nadie de nosotros era un secreto que los padres de Sebas trataban de comprometerme con su hijo, desde casi los quince años buscaban que su hijo se casara conmigo aunque mis padres jamás aceptaron pero tampoco negaron la oferta.

El matrimonio no era algo que sinceramente evitaba, sabía que debía de unirme a alguien para continuar mi legado a pesar de que mi apellido quedará en segunda fase pero aun así la Mafia Negra tendría un futuro líder frente a ellos.

Casarme con Sebas no sería malo, después de todo lo conocía de niña y siempre nos hemos llevado bien entre nosotros sin contar la buena química que teníamos en la cama.

-Padre mencionó que la FBI estaba detrás de tu familia-me dice

-Siempre lo ha estado-respondo

-Pero ahora aún más. Un capitán nuevo llegó para seguir el caso de tu familia, se dice que tu padre mató al suyo por una mala jugada que trató de hacerle.

-Bueno el se lo busco-encogí mis hombros

Sebas solo se ríe y acaricia mi muslo, sonrió de lado mientras lo miraba fijamente.

-¿Qué intentas Sebas?-inquiero

-Ambos sabemos-atrae mi boca a la suya

Me subo a su regazo para acomodarme mejor y sus manos bajar por mi cuerpo hasta mis caderas, me presiona contra su pelvis mientras sentía el calor recorrer cada parte de mi cuerpo.

•••••••••••••••

Llegó al piso en plena madrugada, todo era un silencio y estaba segura que ya todos dormían. Quito mis zapatos quedando descalza para luego caminar a mi habitación, entro en ella y enciendo la luz.

-¿Dónde andabas?-pregunta mi padre

-Vaya m****a-me asusto

-¿Dónde estabas Emilia?-entrecierra sus ojos

-Con Sebas-le comento

-Sabes que no me gusta que estés con el

-No me pasara nada-quito mi camisa quedando en el top

-Tu sabes las intenciones de su familia-me dice

-Lo se pero es su familia, ¿a mi que carajos? Su familia haga lo que haga no logrará nada

-Esperen un golpe bajo tuyo-me mira seriamente

-Me cuido y lo sabes-tomo el bote de pastillas de mi mesa de noche-. Tu y mamá saben que me cuido, tengo el DIU

-Lo sabemos pero nadie sabe lo que puede planear la familia de Sebas

-Bueno, deberias de hablar con ellos-tomo mis medicamentos-ambos sabemos que no has rechazado esa oferta

-Rechazarla sería ir a una nueva guerra y tu madre me dejó bastante claro que no aceptará otra guerra para ustedes.

Hace años atrás, en el tiempo que conocí a mi padre se generó una guerra cuando mafias externas a nosotros supieron que mi padre ya tenía una futura líder. A pesar de que todo eran rumores de un inicio se confirmó cuando nos vieron en el edificio en el cual antes vivíamos.

La guerra fue entre Ricardo Bianco y Frank Abete contra mi padre y sus socios. Mi padre perdió mucho pero terminó victorioso y los antiguos territorios de Bianco y Abete actualmente eran de mi padre, la mafia negra se había adueñado de todo logrando más estabilidad y sobre todo más expansión.

-¿Mamá sabe que no estás en la cama con ella?-preguntó

-Quizás, pero debe de estar tan cansada que no me dirá nada-me dice

Niego mientras saco una pijama del armario, papá me mira fijamente y luego suspira.

-Debes de andar con cuidado respecto a la familia de Sebastián-me indica-. No quiero que seas unida a la fuerza.

-¿Me harías su prometida?-pregunto

-Si llegara a ser necesario lo haría pero mientras tanto prefiero verte soltera-me dice

-¿Que caso podría llegar a ser necesario?-inquiero

-Futura guerra, inestabilidad del imperio y negocios-responde

Asiento y deja un beso en mi frente, sonríe levemente y sale dejándome sola. Me cambio a un pijama y voy a cepillar mis dientes, me acuesto en mi cama para descansar lo que pueda.

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