Emilia Morgan
La habitación del hospital estaba en silencio, pero mi mente no dejaba de gritar.
Cada vez que cerraba los ojos, veía su rostro lastimado. Las marcas, los hematomas, la sangre seca. Nick atado a esa silla, luchando por respirar, por no rendirse.
Y yo…
¿Había hecho lo suficiente?
¿Lo había puesto en peligro por llevar este mundo sobre mis hombros?
¿Había sido egoísta al traer una vida nueva en medio de esa tormenta?
El peso de la culpa me aplastaba con una fuerza que ni las armas n