Capitulo 2

Emilia Morgan

—¡Mamá dile a Jared que se detenga!—gruño molesta

Jared me empieza a dar abrazos y tratarme como si fuera un peluche el cual se pudiera agitar con fuerzas.

—Jared, por el amor de dios deja a tu hermana—pide mamá

—Solo le doy cariño—sonríe Jared soltandome

Le doy un empujón y él se ríe mientras que Scarlett le lanza una barra de cereal. Mamá sólo niega mientras vuelve a la habitación para terminar lo que sea que estuviera haciendo.

Esta vez no había acompañado a papá a la bodega por la razón que me había levantado sintiéndome mal, mamá estaba atenta a mi mientras que sentía escalofríos recorrer mi cuerpo.

—Estoy aburrido—dice Jared lanzando una pelota pequeña a la pared—. No se porque carajos has matado a casi todos los rehenes, Emilia, ahora no tengo con que divertirme

—Sal de fiesta, busca alguna chica—le digo mientras trataba de enfocarme en lo que decía la tele pero era imposible.

Andaba más allá que acá mismo.

—¿Acaso no tienes otro hobbie, Jared? Hay varias cosas que puedas hacer—dice Scar

—¿Cómo qué?—pregunta mi hermano

—Cómo salir con amigos quizás

—No tengo—se encoge de hombros—. Tenía dos, pero los mate porque no me generaban confianza.

—Te hizo mal pasar un verano con tu tío—opina mamá saliendo de las habitaciones

—Admite que te gusta estar con tío Chris—le sonrió

—Es tu tío siendo el mismo, quien no se divirtiera con el esta mal de la cabeza—opina mamá

—Jared—canturrea mi primo menor

—Parece que a alguien también lo dejaron en casa–se burla mi hermano

Stephen mi primo menor que era unos meses menor que mis hermanos entra al piso con un ánimo que contagia. Era el primer hijo de mi tío Chris y mi tía Valentina.

Un cabello pelinegro junto a una tez pálida y ojos color miel como los de mi tía, era alto y hace solo dos meses había cumplido la mayoría de edad.

—Tu—señala a Jared—vas a acompañarme a una salida—jala a mi hermano

—¿Qué? No Steph, siempre que me llevas me dejas con chicas de diecisiete años hormonales

—Sólo tienes diecinueve—le recuerdo

—Te hará bien salir—opina mamá—. Ya bastante estrés le metes a tu hermana

—Genial—bufa Jared

Es llevado a la fuerza por mi primo, me acomodo en el sofá mientras podía oír como mamá y Scar se desplazaban por el piso. La cabeza había comenzado a palpitar generando una horrible jaqueca.

Mi celular suena a mi lado y lo reviso, papá había enviado un mensaje.

Papá💖

Ven a la bodega

15:26pm

Necesito hablar contigo

15:26pm

Bufo y me pongo de pie, voy a mi habitación para cambiarme de ropa. Me coloco un conjunto de buzo y sudadera, agarro las llaves de mi auto y caminó hacia la sala.

—¿A dónde vas?—pregunta mi madre

—Papá quiere hablar conmigo—respondo

—No estás bien para conducir—me dice preocupada

—Estoy bien—beso su mejilla

—Si iras, dile que venga a recogerte—me dice mamá arrebatandome las llaves

—Mamá—me quejo

—No estás en condiciones para conducir—dice mamá

—Estoy bien—repito

Mamá sólo bufa mientras me entrega las llaves, salgo del piso y bajó hasta el aparcamiento, abro el auto y me subo en él. Enciendo el motor y salgo de camino a la bodega.

En el camino el dolor de cabeza aumentó y una parte de mi ya no respondía con facilidad, conocía la sensación desde niña. Aceleró rápidamente debía de llegar a la bodega antes de perder el control.

Aparco de mala manera y salgo del auto bastante mareada, el sol golpee mi rostro mientras que mi cuerpo ya no respondía respondía.

Entró a la bodega y me apoyó en una pared deslizándome en ella hasta caer al frío suelo, mi vista se nubló.

—Emilia—me llaman

—Llama a mi padre—gruño

—¡Llamen al jefe!—gritan

Trato de ponerme de pie y a los segundos oigo pasos apresurados, mi garganta se seca y las ganas de tener sangre en mis manos llega.

Déjame ayudarte

—Emilia—palmean mi mejilla

Con dificultad visualizo a mi padre frente a mi y carraspeo.

—Está pasando, va a salir—le digo

¡Desconéctate!

Déjame salir y ayudarte. Déjame calmar tus ganas de asesinar. Déjame divertirme por un rato.

Mi cuerpo pesa y me cargan mientras me llevan a una sala, me dejan en el suelo y abro los ojos de golpe mientras la celdas están abiertas ahora mismo, la puerta se cierra, mi mente se desconecta y mi cuerpo es manejado.

La Reina

Manejar el cuerpo de Emilia era fácil, una pequeña marioneta la cual no toleraba demasiado sin una pequeña cápsula en su cuerpo. Me pongo de pie mientras tomaba una cuchilla y poder calmar mi sed.

Juego con el mango mientras camino por el pasillo de las celdas abiertas, los prisioneros de Mattheo estaban escondidos en una esquina tratando de no ser vistos por mí. Me adentro a la primera mientras jalo la pierna de un hombre.

—No por favor—suplica

—Cállate—ordenó

Estaba en el cuerpo de Emilia desde que ella había sobrevivido de la muerte a los cuatro años, para ella esa etapa fue un trauma del cual yo aparecí en ella. La primera vez que me presente fue cuando Emilia mato por primera vez, fue fácil adueñarse de su cuerpo.

Emilia no era débil, muchas veces se forzó a no que yo no saliera de ella pero no siempre lo logra.

Kamila y Mattheo me descubrieron cuando ella solo tenía seis años, unas semanas después de que nacieran sus hermanos. Christopher se había burlado de ella y ahí fue donde tomé su cuerpo para cubrir la debilidad que iba a demostrar. Claramente eso fue una alerta y fue llevada a terapia en busca de ayuda donde le diagnosticaron Trastorno de Identidad Disociativo junto a Ataques de ira.

Años de medicación pero Emilia no logró controlarme hasta sus trece años, donde ella se resistió ante mí salida y no me dejó vaciar mi sed de sangre.

Arrastró al hombre a la sala y lo pateo para ver su dolor, amaba el dolor y sobre todo la sangre, que corriera por mi cuerpo. Empiezo a clavar la cuchilla por su y él grita del dolor, la sangre se esparce por su cuerpo y el olor golpea mis fosas nasales.

Sonrió mientras clavó aún más la cuchilla por su cuerpo dejando que la sangre se esparciera por el suelo.

•••••••••••••••••••

Emilia Morgan

Abro los ojos sobresaltada por el olor a sangre que había en el ambiente, ¿habíamos sido atacados?

La cabeza me dolía y el cuerpo me pesaba, conocía la sensación perfectamente. Miré a mi alrededor viendo a seis prisioneros muertos frente mis pies. La sangre estaba sobre mis manos mientras que una cuchilla descansaba a mi lado.

Mi respiración era agitada y pesada, no tenía ni ganas de moverme. Los minutos pasan y la puerta es abierta, mi tío y mi padre entran a la sala.

—Nos ahorramos trabajo a veces—comenta mi tío

Mi padre solo pone los ojos en blanco y viene por mí, me levanta y me apoya en la pared para no perder la estabilidad. Necesitaba dormir y descansar.

Esperan un momento antes de salir de la sala, mi padre me guía a la oficina y al llegar a ella me desplomó en el sofá.

—Tomatelas—me entrega tres pastillas, aspirina y medicamentos, las meto a mi boca y las paso con dificultad—. Tu madre está completamente preocupada porque habías venido sola. ¿Por qué no le dijiste a Peter que te trajera?

—Porque odio que me escolten—suelto y me acomodo un poco mejor en el sofá—. ¿Para que me querías?

—Debía de hablar contigo un tema, pero te lo diré mañana—avisa

—No, dímelo ahora—ordenó

—No me des órdenes—me dice

Bufo y miró a mi padre que me sirve un vaso de agua, me lo entrega y lo bebo de golpe.

—¿Qué querías decirme?—pregunto

—Mañana te lo diré—declara

Suelto una queja mientras cerraba los ojos y apoyaba mi cabeza en el respaldo del sofá.

••••••••••••••••••

—¡Jared, déjala en paz de una puta vez y callate!—me desespero

Jared se calla de golpe y me mira fijamente, papá deja de prestarle atención a mamá ante mi arrebato.

Jared era especial para poder joder lo demasiado para hartarte, aun estaba en duda de quien había sacado eso pero estaba seguro que eso lo acoplo de mi tio. Estaba molestando a Scarlett respecto a una salida que haría ella con sus amigos y me había dado una jaqueca horrible tanto que la molestaba con lo mismo.

—¿Qué carajos?—pregunta Jared sin entender nada

—Déjala—le ordenó

—No vas a darme órdenes—dice Jared

—Solo dejala Jared por una vez en tu vida dejala en paz—le pido

—Jared—papá lo llama advirtiéndole que se detenga

Mi hermano capta el tono de papá y solo asiente, se deja caer en el sofá mientras bufa y Scarlett suspira aliviada. Mamá me da una mirada y solo asiento.

Todos en esta familia éramos impulsivos y no teníamos un límite en nada.

—Ya vienen por mi—avisa Scar

—¿Con quien estarás?—le pregunta papá

El era cuidadoso respecto nuestros lazos amistosos, no queria que alguien de los hijos de nuestros enemigos se involucrará con nosotros.

—Con Sophia—sonríe

—Vale

—¿Saldrás a algún bar?—pregunta mamá

—No—responde Scar

Se despide de mis padres y sale del piso, Jared hace una sonrisa burlona y mamá lo mira seriamente.

—No digas nada—le dice mamá

—Parece que alguien va a disfrutar su noche–canturrea Jared

—Será mejor que corras—me pongo de pie

Jared corre a las habitaciones y lo sigo, trata de encerrarse en la suya pero logró entrar, salta a su cama tomando una almohada en modo de defensa y entrecierro mis ojos hacia el.

Rápidamente me subo a su cama y lo empujó provocando que caiga al suelo, Jared se queja, pero se defiende lanzándome la almohada.

—¡Por el amor de Dios tienen veinticuatro y diecinueve años pero se comportan como niños de diez!—irrumpe mamá molesta a la habitación

—¡Ella empezó!—me señala Jared

—¡Tu estabas molestando a Scar!—me defiendo

—¡Son jóvenes, no adolescentes de quince años! ¡Dejen de hacer estupideces!

Jared se pone de pie y bufa, tontea con el aro de su labio mientras no me quita la mirada de encima. Mamá salió dejándonos solos y Jared me empuja a la cama provocando que caigamos en ella, forcejeo en busca de defensa.

—¡Mamá!—gritó

—¡Juro que voy a castigarlos!—puedo oír su grito

Jared trató de atacarme, pero frotó mis nudillos contra su cabello provocando que se queje y se eche a un lado, sonrió victoriosa.

—Idiota—le digo

—Eres tu—me dice

—Son ya grandes para este tipo de peleas—dice papá desde el marco de la puerta

—Ella empezó—me señala

—Fue el—lo señaló

Papá solo niega y se gira para volver donde mamá, miro a mi hermano que golpea mi rostro con una almohada.

—¡Jared Mattheo Morgan voy asesinarte!—le grito

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