Emilia Morgan
Estoy en el segundo mes y, aunque parezca extraño decirlo, cada día siento que esta pequeña vida dentro de mí me hace más fuerte y más vulnerable a la vez.
Las náuseas aún me golpean sin aviso. A veces, el simple olor del café me revuelve el estómago, y eso me frustra más de lo que esperaba. Pero aprendo a escuchar mi cuerpo, a darle lo que necesita y a respetar sus límites, aunque eso signifique rendirme a la calma más de una vez.
Mi abdomen aún no muestra señales, pero yo sé que