Capítulo 38. Repulsiva lucidez.
Gavrel.
—Dime quién es el receptor —exijo, mientras voy por un cubo de hielo que coloco sobre el tatuaje que la zona. El frío empieza a sentirse como agujas sobre mis hombros.
—Ese es el problema. El rastro desaparece en un servidor espejo —el técnico no me da soluciones. Suelto el hielo para volver a revisar—. Pero lo más extraño no es quién recibe, sino qué, no está enviando signos vitales, es un mapeo de frecuencia de voz —percibo el tinte de sorpresa y alerta—. Alguien está usando el micróf