Capítulo XXXVI
Maximiliano
Han pasado varias semanas y no he dado con el paradero de Camila, es como si se la hubiera tragado la tierra.
Ni una señal de ella.
Cada día que pasa me desespero más. No saber de ella me carcome por dentro, me quita el sueño.
Por las noches, cuando el silencio se apodera de la casa, todo me recuerda a ella. Su voz, su perfume, la forma en que sonreía antes de irse…
Intento concentrarme en el trabajo, pero ni eso funciona. Los papeles se acumulan sobre el escritorio y