Capítulo XXXVII
Maximiliano
Sigo revisando la montaña de documentos atrasados; las horas pasan y mi concentración se ve interrumpida por el tono del mensaje en mi teléfono. Es Scarleth. Quiere que salgamos a cenar; dice que hace tiempo que no salimos juntos.
Frunzo el ceño y contengo un suspiro. Su insistencia siempre logra sacarme de quicio.
Apoyo el teléfono sobre el escritorio, aprieto la mandíbula y vuelvo a los papeles. La montaña de documentos me reclama atención, así que me obligo a con