Céline se despertó antes del amanecer.
La habitación estaba en penumbra, y el silencio solo lo rompía la respiración tranquila de Kilian a su lado. Sintió su mano sobre su cintura. No era una caricia ni un gesto pasional. Era una especie de confirmación muda, como si él necesitara asegurarse de que no había desaparecido durante la noche.
Ella no se movió de inmediato. Cerró los ojos un momento más. Podía oler el rastro de su loción, mezclado con el perfume residual que aún no lograba perdon