Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol entraba con fuerza por las ventanas, pero la luz no alcanzaba a calentar el aire entre ellos.
Nina estaba en el estudio antes que Dylan, sentada en el rincón donde solía escribir, con una libreta cerrada sobre las piernas y los auriculares puestos. No se movía. No tarareaba. Solo estaba ahí, como si el tiempo la hubiera detenido justo antes de partir.
Cuando Dylan entró, lo primero que notó fue el silencio. No el de la habitaci&oa







