Al día siguiente
El sol entraba por la ventana con más fuerza que de costumbre. Dylan se despertó antes de que el celular sonara, lo cual ya era raro. Se quedó unos minutos en la cama, mirando el techo, sin pensar en nada específico. Solo dejando que el día empezara solo.
Tenía la reunión con Nina a las tres. No había preparado nada. No por falta de ganas, sino porque sentía que lo mejor era dejar que las cosas fluyeran. Como la última vez. Como cuando la música apareció sin aviso.
Se levantó,