Dylan llegó al café con cinco minutos de retraso. No por descuido, sino por estrategia. Le gustaba aparecer cuando la otra persona ya había elegido mesa, bebida y posición defensiva. Así podía leer el terreno sin tener que improvisar demasiado.
Nina estaba sentada junto a la ventana, con un café que parecía más arte que bebida. Lo miró sin saludar, como si ya lo hubiera hecho mentalmente y no quisiera repetir el gesto. Llevaban apenas una semana de haber comenzado a interactuar, y aunque ella s