El audio había sido enviado hacía cuarenta y tres minutos. Dylan lo sabía con una precisión absurda. No porque estuviera contando los minutos, sino porque cada vez que revisaba el teléfono, el número cambiaba. Y cada vez que cambiaba, algo dentro de él se movía también. Como si el tiempo entre el envío y la respuesta fuera una especie de termómetro emocional. Finalmente, la notificación apareció:
Nina Vargas reaccionó con 👍 al audio.
Eso fue todo. Un pulgar arriba. El emoji más neutro del univ