Entré al baño dispuesta a darle una oportunidad. Ahora me sentía un poco estúpida por soltar tantas cosas que eran más privadas.
«Eres una mujer adulta, ya deberías tener esto procesado… ¿o no?»
Dante escogió el bikini por mí. Era rosado y estaba lleno de flores que parecían tejidas, haciendo un degradé precioso. La parte de arriba era lo suficientemente grande para que me sintiera cómoda y en la espalda tenía el soporte suficiente.
La parte de abajo ya era más atrevida. Era casi un hilo donde