—Tengo que llamar a tu padre. —Salió del apartamento sin decir una palabra más.
Miré a Dante esperando una respuesta.
—Te espero en el auto. Tenemos que ir a trabajar.
—Dante...
—Aurora. —Me miró dos segundos y salió.
—¡Ahhh! —Grité, fastidiada.
Recogí mis cosas con rabia y bajé hacia la panadería. Mi tío veía su celular con molestia.
—Le dices que me llame y me diga lo que parece que a ustedes les cuesta tanto decir.
Salí aún más furiosa y subí al auto.
Dante seguía hablando por teléfono en i