—¿Lista, Aurora?
Me miré en el espejo por novena vez. Me veía hermosa, pero incómoda. El vestido azul resaltaba mi cuerpo de forma increíble y mi cabello, recién pintado, en ondas, parecía de comercial.
Pero mis piernas temblaban en las plataformas que tenía. Habíamos buscado por medio día unos zapatos que fueran cómodos. La estilista de Dante, la que escogió los bikinis, era la que me había dado este hermoso vestido; quería que nuestra presentación en sociedad fuera perfecta. Sí, lo sé, suena