Una lluvia persistente lavaba las calles empedradas de Lucerna, como si intentara borrar los restos del drama ocurrido días antes. Sin embargo, para Nikolai Volkov, el aroma de la muerte y la traición no podía eliminarse solo con agua de lluvia. Estaba de pie ante las ruinas de un pequeño apartamento en las afueras del pueblo, contemplando las paredes ennegrecidas por el fuego.
—Hizo un trabajo impecable —la voz de Iván llegó desde atrás, rompiendo el silencio—. El sistema de activación térmi