El sol de la mañana en Manhattan se reflejaba en las paredes de cristal del rascacielos de Volkov Tech, un monolito digital que ahora controlaba casi el cuarenta por ciento del tráfico de datos en la costa este de los Estados Unidos. En el último piso, dentro de un penthouse que combinaba seguridad de grado militar con un lujo minimalista, Nikolai Volkov estaba de pie frente a un ventanal que iba del suelo al techo.
En su mano sostenía una delgada tableta que mostraba gráficos de cifrado verd