La nieve en el jardín trasero de la Mansión Volkov había sido retirada de los senderos, dejando una extensión blanca y congelada acurrucada entre estatuas de mármol. En el rincón más oculto, tras una hilera de cipreses que formaban un laberinto natural, se encontraba un viejo banco de piedra que daba a un estanque helado. Allí era donde Sasha solía pasar el tiempo, y allí fue donde Anna la encontró esa tarde.
Alguna vez, este lugar había sido testigo silencioso de su cercanía. Sasha, la más