Capítulo 24. El Tic-Tac Ineludible.
Lía salía de la clínica de la mano de Aura, saltando ligeramente sobre sus pequeños pies. La alegría por la excelente recuperación era palpable, iluminando el rostro de Aura más que la fría luz del pasillo.
—¡Mami, mami! —Lía tiró de su mano con entusiasmo—. Como me porté muy bien, y mi ojo está perfecto, ¿podemos ir por un helado? ¡Por favor, por favor, un helado de arcoíris!
Aura sonrió, pero su mirada se desvió inmediatamente hacia el reloj de pulsera. 8:45 PM. Su turno estaba cerca. Cada mi