Capítulo 18. El Secreto del Camerino 1A.
Ramiro separó su rostro del cuello de Aura y la giró lentamente. Levantó la mano, no para acariciarla, sino para limpiar suavemente el rastro de una lágrima silenciosa que se había deslizado por la tela del antifaz hasta su mejilla.
La miró a los ojos, enmarcados por el terciopelo negro. El fuego en su mirada, que antes era rabia y deseo, se había transformado en una posesión inmensa, casi reverencial.
—Quiero ver tu rostro, Vesper.
Su voz, de alguna manera, le pareció tierna. En ese instante f