Capítulo 16. La Segunda Descarga y el Edicto Sucio.
Aura salió del edificio de lujo, sintiendo el sol de la tarde demasiado brillante y agresivo. Caminó hasta su coche y al deslizarse en el asiento del conductor y cerrar la puerta, se sintió por fin a salvo del aire denso y peligroso de aquella sala de terapia.
Las manos le temblaban ligeramente. Las colocó sobre el volante, el cuero frío un ancla inesperada. Luego, el agotamiento emocional la venció: apoyó la frente sobre sus manos, cerrando los ojos con una mezcla de frustración y alivio.
Rami