Capítulo 99. El cierre del evento
Dante
El humo se disipa con la lentitud de una herida que se niega a cerrar. Todavía puedo oler el metal en el aire y el perfume de Alessia mezclado con el polvo.
Los invitados comienzan a moverse, torpes, como si el miedo hubiese cambiado la gravedad del lugar. Los camarógrafos se sacuden las manos, los periodistas recalibran micrófonos, y los guardias buscan señales invisibles en los arbustos.
Pero no hay fuego, ni víctimas. Solo el temblor que dejan los mensajes que no necesitan cuerpo para