Capítulo 96. Bajo el velo
Alessia
El jardín respira como si la noche tuviera pulmones. La brisa mueve las guirnaldas y el velo me roza el cuello con una paciencia que me pide bajar el ritmo.
Camino por el sendero de piedra y siento cómo la música del salón queda atrás, domada por las puertas. Aquí afuera la ciudad es un rumor distante y la fiesta un animal cansado.
Me detengo junto a la fuente. El agua cae con una constancia que envidio. Pienso en la pantalla, en los sellos, en la traza que sostuvo nuestra palabra. Pien