Capítulo 77. La Reina decide
Alessia
Entro en la mesa de guerra con el vestido todavía vivo en el pensamiento: la seda pegada a la piel, la mancha que me recuerda la torpeza heroica de Marco. Me sorprende sentir, en ese recuerdo, una calma que no tuve en la cocina de Teresa. La calma es una herramienta que no todos saben usar. Dante sí.
La sala está llena de voces que ya no discuten: ejecutan. Valeria tiene el archivo abierto como una herida con bordes limpios; Enzo y Raffaele esperan como dos cuchillos, listos para tallar