Capítulo 76. Paolo en la penumbra
Valeria
El despacho neutral huele a cuero nuevo y a café demasiado fuerte; está hecho para que las conversaciones parezcan civiles, aunque los labios mientan. Me pidieron que esperara en la sala de antesala, un salón de tonos grises y plantas marchitas, y mientras espero desenmaraño mentalmente los motivos por los que me han citado. Nada es gratuito cuando se habla de apellidos.
Me presentan casi como un favor: «Valeria, señora que entiende de imágenes». La frase tiene la cortesía del que ya co