Capítulo 29. Sombras entre copas
La ciudad sabe fingir caridad cuando necesita lavarse las manos. La gala benéfica del Conservatorio reúne a los mismos apellidos de siempre: trajes a medida, joyas que brillan como cuchillos, sonrisas que ocultan colmillos. Entro del brazo de Dante y el murmullo se ondula como un telón que se abre. El rumor de los muelles nos precede.
La sala es un océano de cristal. Columnas, música de cuerdas, bandejas de champagne. Enzo y Raffaele se disuelven entre la gente. No vinimos a bailar. Vinimos a q