Capítulo 25. El juramento de la reina
La música retoma un compás de cristal que intenta disimular el temblor que dejó Salvatore al marcharse. El Palazzo Ferretti brilla como si la noche hubiera aprendido a fingir serenidad.
Respiro hondo, el frío de la copa en mi mano ancla la sangre que todavía quiere pelear. ¿Cómo se atreve a venir y armar tremendo escándalo y a acusarme, cuando el muy hipócrita me ha bloqueado toda inversión a mi empresa?
Siento la mirada de todos sobre mi espalda: aliados, enemigos, curiosos que olfatean mi de